Educación Ambiental

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y EL DIÁLOGO DE SABERES EN UN CONTEXTO DE CRISIS CIVILIZATORIA – PARTE 1

Docentes: Lic. Prof. Esp. Graciela Ester Mandolini.

Módulo IV: La salud de los pueblos

La salud de los pueblos en nuestro territorio. Estilos de vida y patrones de consumo. Conceptos: Calidad de Vida / Prácticas del Buen Vivir. Buen vivir y vivir bien: alternativas al desarrollo en América Latina. El Sumaq Kawsay -voz quechua-, Suma Qamaña -voz aymara-, Tekô Porã -voz guaraní- cosmovisiones ancestrales desarrolladas como propuestas políticas para el bien común.

Cambios en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentina.

Salud socioambiental, pandemia y crisis contemporánea.

Presentación de la clase

Llegamos a un cuarto encuentro y como podrán percibir, cada módulo aborda un tema, que se vincula necesariamente con los anteriores y que, a su vez, presenta interrelaciones con los que vendrán, porque la educación ambiental y las problemáticas que aborda están en íntima relación entre sí.

Vamos a hablar de la salud de nuestros pueblos, y para ello, les propongo leer juntos/as estos sentipensares (de pobladores originarios del Cauca, Colombia) que expresan que la salud es:

*el bienestar físico, social, cultural, mental y espiritual de cada persona y de todo el “resguardo” con la naturaleza y con los espíritus;
*tener tranquilidad y mantener buenas relaciones con los familiares y con la comunidad;
*trabajar y colaborar con la comunidad;
*estar feliz, despierto y ágil;
*es la armonía que existe en cada uno/a, en relación con la naturaleza;
*tener una vivienda digna para descansar, aseada, ordenada y bien distribuida. Vivir bien;
*es trabajar, jugar, cuidar la vida y cuidar la familia;
*estar en armonía con la comunidad, en diálogo con los que la integran, viviendo de modo organizado, sin violencia;
*estar bien nutrido, tener huerta en casa, utilizar alimentación propia.

En las diversas comunidades, el concepto de salud se resignifica y presenta nuevos sentidos. Para algunas culturas, es un concepto “extraño” que no existe en la lengua materna y por tanto, para nuestra sorpresa, buscan ejemplos para definirla: algunos/as dicen: “una persona está sana, si goza el día, tiene ganas de trabajar, de compartir con los demás, de reír con sus amigos/as”; otros dicen: “estamos sanos/sanas cuando disfrutamos y nos movemos, cuando estamos motivados/as para hacer cosas”; por último, surge que: “la salud es cuando la tristeza se convierte en alegría”. Julio Monsalvo propone, a partir del diálogo de saberes que establece con las poblaciones originarias (que viven en sus territorios y mantienen un fuerte proceso identitario con sus comunidades), el concepto de “alegremia”, la alegría que circula por la sangre, y al respecto, dice: “no se puede medir pero sí percibir en cómo nos sentimos, en cómo caminamos, en la luz en el rostro, en las estrellas en los ojos” y la define con esta acepción: “salud es la búsqueda constante y solidaria de nuestra capacidad para sentirnos bien y generar bienestar”.

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Al recuperar estos conceptos, ponemos en tensión los conocimientos construidos hasta el momento, tensión que se agudiza al intentar pensar desde la lógica occidental. Los paradigmas de vida dominantes perciben al individuo como el único sujeto de derechos y obligaciones, instituyéndolo como referente de vida. Por lo tanto, los sistemas jurídico, educativo, médico, político, económico y social se adecuaron y responden a los derechos y obligaciones meramente individuales.

La visión del capital como valor fundamental del pensamiento occidental generó brechas insalvables que han propiciado un escenario de desencuentros y han ido profundizando cada vez más los abismos entre los seres humanos y todo lo que les rodea, llevando a la humanidad a un alto grado de “insensibilización” o “ensalvajamiento”.  Más allá de lograr “una mejor calidad de vida”, cual fuera la promesa de la modernidad, la humanidad avanza cada día más hacia la infelicidad,  la soledad, la discriminación, la enfermedad, el hambre, y por otra parte, hacia la destrucción de la Madre Tierra.

Ante esta realidad, surge como respuesta / propuesta la “cultura de la vida”, que corresponde al paradigma comunitario, que llama a reconstituir la visión de comunidad (común-unidad) de las culturas ancestrales. Esta herencia considera a la comunidad como estructura y unidad de vida, es decir, constituida por toda forma de existencia y no solo como una estructura social (conformada únicamente por humanos). Ello no implica una desaparición de la individualidad, sino que ésta se expresa ampliamente en su capacidad natural en un proceso de complementación con otros seres dentro de la comunidad.

Los pueblos originarios están promoviendo un nuevo paradigma que confronta con el mercado mundial, el crecimiento económico, el corporativismo, el capitalismo y el consumismo que son, en diverso grado, las causas profundas de la crisis civilizatoria.

El Suma Qamaña (voz aymara), Sumak Kawsay (voz quechua), Tekô Porã (voz guaraní) remiten al concepto de vivir bien (Bolivia) y el buen vivir, usado en Ecuador. Sin embargo, si se intenta reflejar el verdadero significado en la traducción, ambos términos refieren a la vida en plenitud. Desde esta perspectiva, estos términos se plantean siempre como una construcción en busca de una vida armónica. Es decir equilibrada entre todos los individuos y las colectividades, con la sociedad y con la Naturaleza. Lo humano se realiza (o debe realizarse) en comunidad; con y en función de otros seres humanos, sin pretender dominar a la Naturaleza.

El valor básico de la economía, en un régimen de Buen Vivir, es la solidaridad. Se busca una economía distinta, una economía social y solidaria, diferente de aquella caracterizada por una supuesta libre competencia, que anima al canibalismo económico entre seres humanos y que alimenta la especulación financiera. A partir de esa definición se aspira a construir relaciones de producción, de intercambio y de cooperación que propicien la eficiencia y la calidad, sustentadas en la solidaridad. Se habla de productividad y competitividad sistémicas, es decir medibles en avances de la colectividad y no solo de las individualidades.

Durante siglos, estos saberes ancestrales fueron negados y denostados. Hoy somos conscientes de la magnitud de la ignorancia que nos ha traído a este presente que nos interpela desde la crisis civilizatoria. Los modelos hegemónicos extractivistas, de todo tipo, expresan la gravedad de un accionar humano depredador. La cosmovisión de los pueblos originarios considera la integralidad y así la salud, ese concepto cada vez más inasible (sobre todo en los tiempos que corren) recibe los aportes de la sabiduría ancestral. Compartimos un video de Beatriz Pichi Malen (nombre artístico de Norma Beatriz Berretta, cantante argentina de origen mapuche, tataranieta por vía materna del cacique Ignacio Coliqueo. Su trabajo artístico se relaciona con la búsqueda, rescate y difusión de la cultura mapuche. Se ha presentado en distintos escenarios del mundo cantando en mapudungun) en el que nos emociona con la ¡Canción sagrada de la fuerza!

Otros materiales sugeridos para el abordaje de esta temática, pueden ser:

  • Producciones sobre Alegremia –Julio Monsalvo– Documentos, ensayos, cartas, posicionamientos, etc.
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  • Producciones sobre el buen vivir y los debates sobre los estilos de desarrollo. Reflexiones publicadas por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
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  • Revista Latinoamérica, Revista de estudios latinoamericanos. Buen vivir y vivir bien: alternativas de desarrollo en América Latina
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Entre los principales problemas sanitarios generados por el modelo extractivista, se encuentra el producido por la agricultura intensiva a gran escala, basada en el monocultivo de soja transgénica, el uso de agrotóxicos, y la devastación de los ecosistemas naturales, convertidos en desiertos verdes. Al respecto, compartimos esta información que consideramos significativa y que constituye un dato irrefutable de la destrucción de los ecosistemas y sus efectos sobre la salud humana.

En torno a este tema, vale la pena comentar con Uds. una experiencia muy interesante, y solidaria, coordinada desde hace varios años por el Dr. Damián Verzeñassi quien trabaja como Director de la Carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Chaco Austral, y se ha venido desempeñando como Director del Instituto de Salud Socio Ambiental y responsable académico del Ciclo Práctica Final de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. Hasta no hace mucho, la obtención del título de médico estaba vinculada con la participación de los estudiantes en Campamentos Sanitarios que han hecho relevamientos de salud en más de 50 pueblos de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba.

El Dr. Verzeñassi comenta que durante los campamentos sanitarios visitan los domicilios y entrevistan alrededor del 65,8 % de los habitantes de las distintas poblaciones que a través de los municipios aceptan la propuesta. La finalidad es foguear a los estudiantes en el ejercicio metodológico de vincularse con la población, indagar, y sobre todo escuchar, como parte del acto médico, relevando información útil para definir la situación de salud de una población y favorecer el desarrollo de políticas públicas por parte de los gobiernos locales, provinciales y nacionales.

En líneas generales, el proceso de investigación llevado a cabo por los responsables del campamento sanitario evidencia el crecimiento de malformaciones congénitas, abortos espontáneos, una prevalencia del hipotiroidismo realmente alarmante, incremento de los casos de cánceres, de enfermedades neurológicas, respiratorias, de la piel.

El denominador común de las personas entrevistadas es su proximidad con vastas zonas fumigadas. El 90% vive a menos de 1000 metros de campos en los que se usan agrotóxicos. Para entender el contexto: desde que se instaló este modelo productivo a fines de los 90 se incrementó 1.000% el uso de agrotóxicos. Pero en el mismo período el aumento de hectáreas cultivadas fue apenas del 50%. Y se logró una mejora en el rendimiento por hectárea de solo el 36%. O sea: se envenena cada vez más, en proporciones desmedidas, que no repercuten, ni siquiera en la mejora de los índices productivos.

Damián Verzeñassi participó junto a Juan Ignacio Pereyra (miembro de la Red de Abogados de Pueblos Fumigados) de una convocatoria realizada por las Naciones Unidas, denunciando que el modelo agroindustrial de eventos transgénicos como soja, maíz, algodón, resistentes a agrotóxicos y dependientes de esos venenos constituye una violación a los derechos humanos.

Seguramente, algunos/algunas se preguntarán: ¿Por qué razón constituye una violación a los derechos humanos? y Damián explica en varias entrevistas e intervenciones en las que ha participado que: “La salud, la integridad física, el derecho a elegir qué comer, el derecho a elegir cómo trabajar y qué producir son derechos humanos reconocidos en las declaraciones internacionales sobre el tema. Pero con este modelo tenemos los alimentos contaminados con transgénicos y venenos, sin aviso: no hay derecho a elegir. Tenemos en nuestros cuerpos los venenos: el derecho a la integridad física se ve violado. Tenemos problemas de salud gravísimos, evidenciados en nuestros campamentos: otro derecho violado. Sabemos que tenemos químicos en el territorio, el agua, el aire, los alimentos y nuestros cuerpos, gracias a científicos como Delia Aiassa de Río Cuarto, Damián Marino de La Plata, Rafael Najmanovich de Santa Fe o los estudios del ingeniero Marcos Tomasoni, entre tantos otros”, Esa capacidad violatoria de los derechos humanos del modelo de producción de commodities agroindusrtriales tiene como complemento el rol cómplice del Estado.

Compartimos, la declaración de Damián Verzeñassi en Naciones Unidas:

Después de sus declaraciones se pudieron desmontar algunos mitos, por ejemplo el de la existencia de dos bibliotecas, una a favor, y otra contra el modelo. Se pusieron a disposición los Monsanto papers

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De este modo, estos informes llegaron a manos de los diputados del Parlamento Europeo, del Comité de la ONU y de los Ministros de Salud y de Agricultura de Austria y Alemania, la información allí existente demuestra que es una falacia hablar de dos bibliotecas: porque “biblioteca científica es aquella que construye conocimiento a partir de la no existencia de conflictos de interés. Pero toda la biblioteca que defiende a los agrotóxicos no es científica sino que parte de una estrategia comercial, de falsificación y cooptación de supuestos científicos que son, en realidad, mercenarios de la ciencia. Entonces, no hay opiniones encontradas sino difusión de datos falsos como marketing para justificar el uso de los venenos”, comenta Verzeñassi.

El informe elaborado por la ONU comienza diciendo: ‘El Comité está muy preocupado por el aumento en el uso de pesticidas y herbicidas, que incluyen glifosato, a pesar de los graves impactos adversos a la salud y al medio ambiente de muchos de ellos, en especial del glifosato, señalado como probable carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS’. En otro párrafo se plantea: ‘El Comité recomienda al Estado parte que adopte un marco regulatorio que incluya la aplicación del principio de precaución en cuanto al uso de pesticidas y herbicidas dañinos, en particular los que incluyen glifosato, para prevenir los impactos negativos en la salud por su uso y en la degradación del medio ambiente. El Comité remite el Estado parte a su observación general núm. 14 sobre el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud’”.

Probablemente, muchos se pregunten en que consiste el principio precautorio: en la ley argentina vigente este principio expresa que si no se tiene la certeza de que una sustancia es inocua, se debe dejar de usar. No se trata de probarlo, y si es dañino descartarlo. Es al revés: si tengo la duda de que podría hacer mal, no lo puedo utilizar. Por supuesto han aparecido cantidad de productores, técnicos e ingenieros planteando la inocuidad del glifosato.

Este esfuerzo por poner a disposición de profesores/as, maestros/as, materiales que favorezcan el análisis informado y la reflexión crítica sobre problemáticas ambientales y sus efectos en la salud, no estaría completo sino acompañáramos la propuesta con material que dé cuenta del trabajo llevado a cabo por el Dr. Andrés Carrasco. Fue director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, docente de la misma universidad y presidente del Conicet. Científico, médico, maestro, militante, en 2009 denunció los efectos letales del herbicida glifosato en el desarrollo de los vertebrados.  En el marco del 18° Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (FICDH) realizado en Buenos Aires, se pre-estrenó el documental que narra la obra y vida de Andrés Carrasco. El documental “Andrés Carrasco. Ciencia Disruptiva” dirigido por Valeria Tucci, está disponible en la plataforma de CINE AR play.

El trabajo de este CIENTÍFICO (con mayúsculas) confrontó claramente a los dueños del poder ejercido por las transnacionales del agronegocio, motivo por el cual debió lidiar con una campaña de desprestigio por parte de grandes empresas, de medios de comunicación y del secretario (entonces ministro de Ciencia y Tecnología) Lino Barañao.

Ante el silencio cómplice de la ciencia hegemónica, Carrasco salió a defender el pensamiento crítico y a guiar el conocimiento hacia las alternativas, configurando una resistencia al modelo de desarrollo basado en la agroindustria. En el documental se reconstruye la historia de vida de este científico imprescindible, a partir de testimonios de familiares y conocidos, recuperando imágenes de las luchas de pueblos que se enfrentaron a las corporaciones y la represión. Carrasco propuso trascender el marco de la “ciencia convencional”, guiada por un cientificismo cuantitativo, calculador y supuestamente “neutral”, poniéndose al lado de las comunidades víctimas del ecocidio. Compartió los resultados de su investigación con los pueblos afectados. Se puso al frente de las luchas populares, de los espacios de resistencia, para informar convenientemente sobre los riesgos existentes. Falleció en el año 2014 por defender la salud y la ciencia al servicio de los pueblos. Sufrió persecución académica y mediática. Su nombre y su accionar siguen marcando el camino porque su obra sintetiza los principios de la ciencia digna, ética y justa.

Por ese motivo, a quienes estén dispuestos a profundizar sobre este tema, les proponemos ver el documental “Andrés Carrasco. Ciencia Disruptiva” y acompañamos en formato digital la transcripción de una entrevista realizada a Andrés Carrasco que ya no está disponible en la web.

La problemática señalada no acontece solamente en nuestro país, sino en todos los territorios de NuestrAmérica. Probablemente, los cultivos difieran, pero el intento de instalar un paquete tecnológico por parte de las transnacionales, con la venta de semillas, la utilización de sustancias tóxicas, y la vulnerabilidad de los monocultivos que se imponen en cada región, queda reflejada en la foto que compartimos (tomada durante una reunión llevada a cabo con integrantes de movimientos sociales en Costa Rica a propósito de la asistencia a la III Escuela Internacional de Posgrado y Campesina “Configuración del capital y del poder en los territorios rurales de América Latina. Extractivismo,  agrohidronegocios y propuestas de resistencia e integración desde abajo, septiembre de 2017), los/as niños/as de ese país, plasman en sus dibujos, uno de los tantos modelos de exterminio, que no difiere demasiado de los que se observan en lugares más próximos.

Se sugiere, para aquellos que tengan interés en profundizar estos temas, consultar:

  • Huerquen Comunicación en colectivo | Texto: ¿De la pandemia del agronegocio quién nos cuida?
ver vínculo Texto
  • Instituto de Salud Socioambiental
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  • Enredando- Cátedra de Salud Socioambiental – Facultad de Ciencias Médicas – UNR
ver vínculo artículos
  • Documento: Cambios en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentina producido por el Instituto de Salud Socioambiental
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  • Documento: Una clase magistral Damián Verzeñassi, Médico – Revista Mu Lavaca
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  • Documento Brote de Hantavirus en la Patagonia ES FÁCIL CULPAR AL RATÓN. Por Damián Verzeñassi – Ilustración Sebastián Angresano publicado en Revista Anfibia.
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Nos parece oportuno, dada la compleja situación sanitaria que estamos viviendo, hacer un recorrido en relación al año de la pandemia. Hoy se están aplicando en la población de nuestro país un conjunto de medidas para protegerla de la infección viral devenida en pandemia, el coronavirus, Covid-19. Es necesario plantear que quedan afuera de cualquier protección, las víctimas del modelo agrobiotecnológico que siguen siendo fumigadas. Como sabemos, la infección por Coronavirus no tiene tratamiento efectivo conocido a la fecha. Tampoco hay vacuna. Solo queda la inmunidad.

Una población que se defiende puede limitar el contagio. Pero nuestra población afectada por el modelo agrobiotecnológico no cuenta con esa capacidad; su integridad fisiológica y orgánica, sus defensas fueron diezmadas y explicar por qué y cómo es el objetivo de una recopilación realizada por Eduardo Martín Rossi.

En este dilema se debe incluir la inmunidad, no solo de los pueblos fumigados, también la de los consumidores de productos transgénicos, carne de feedlot y animales llenos de antibióticos, sin los nutrientes necesarios para constituir un organismo sano y con defensas.

Cuando se inició el uso de agrotóxicos, comenzó a circular información respecto a los efectos gravísimos por exposición aguda y masiva. Más tarde, se supo que por contacto crónico y prolongado, producían cáncer, disrupción endócrina; enfermedades neurológicas y anomalías en los niños cuyas madres hubieran estado expuestas durante distintas etapas del embarazo y más. El efecto sobre la inmunidad se conoció mucho después, especialmente cuando el glifosato y coadyuvantes comenzaron a ser liberados al territorio y su ambiente en magnitud inesperada, llegando actualmente a 300 millones de litros/kilos por año en la Argentina. En este sentido, cabe consignarse que hace más de 20 años que los pueblos fumigados sufren la aplicación de cocteles en los que el glifosato es el herbicida siempre presente.

María del Carmen Seveso, miembro de la Red de Salud Popular “Dr. Ramón Carrillo” Chaco; Comité de Bioética del Hospital 4 de Junio P.R. Sáenz Peña. Chaco; Médicxs de Pueblos Fumigados Argentina prologa el trabajo realizado por Rossi, y nos comparte información sumamente importante:

“Se conoció que el mecanismo de acción del glifosato es la disrupción de la vía shikimate, responsable de la síntesis de aminoácidos aromáticos esenciales, fenilalanina, tirosina y triptófano, presente en la bacteria intestinal. Esta última tiene un papel importante, en la fisiología humana, a través de una relación biosemiótica integrada con el anfitrión humano. Además de facilitar la digestión la microflora intestinal sintetiza vitaminas; detoxifica xenobióticos; interviene en la permeabilidad del tracto gastrointestinal, y participa en la homeostasis (regulación) del sistema inmune. El 70 % del sistema inmune reside y se regula en el intestino. Igualmente perturba la bacteria intestinal. Su disrupción reduce la cantidad de bacteria beneficiosa y aumenta la cantidad de bacteria patogénica en el intestino. Una deficiencia severa de triptófano, inducida por la interferencia del glifosato sobre su síntesis en plantas y microbios, puede provocar una enfermedad intestinal inflamatoria severa que podría impedir la capacidad para absorber nutrientes, debido a inflamación, sangrado y diarrea. El aumento en la incidencia de la enfermedad intestinal inflamatoria en asociación con esclerosis múltiple (MS), se podría explicar con la hipótesis de que las bacterias intestinales que se fugan a la vasculatura por dicha inflamación causan una reacción inmune, y que la mímica molecular lleva a una alteración autoinmune que resulta en la destrucción de las vainas de mielina.

Por acción del glifosato se reducen los niveles de calcio, magnesio, hierro y manganeso en la raíz y hojas de las plantas. Esto se extendería a los alimentos, llevando la deficiencia de estos nutrientes a humanos que consumen alimentos derivados de cultivos expuestos al glifosato.

El glifosato inhibe las enzimas CYP que metabolizan y degradan los agrotóxicos que lo acompañan. Por esta vía impide la síntesis y degradación de la vitamina D, la que entre múltiples funciones ejerce un efecto protector controlando y previniendo infecciones respiratorias”.

Estas son algunas de las consecuencias en la salud explicitadas en el documento que adjuntamos. Para quienes quieran profundizar en este sentido, ponemos a disposición el material:

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Obviamente, en este contexto, al presentar reflexiones relacionadas con el ambiente y la salud es imposible no referirnos a la situación actual generada por la pandemia producida por el Coronavirus – Covid 19.

Al respecto, la activista, filósofa y escritora india Vandana Shiva convoca a entender la salud de manera interconectada y considera que estamos transitando una época de cambio de paradigma, de la era mecanicista industrial a la era de una civilización basada en la conciencia planetaria. Plantea que la salud del planeta no puede separarse de nuestra salud, y agrega: “estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad”.

Afirma de manera contundente que: “se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad”.

Señala con mucha claridad que “la emergencia sanitaria desatada por el Coronavirus está relacionada con la emergencia de extinción y desaparición de especies, y con la emergencia climática. Todas las emergencias tienen su origen en una visión mundial mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. También se basa en un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado y codicia ilimitada que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies”.

Vandana Shiva plantea que con la emergencia de salud generada por el virus Corona, tenemos la oportunidad de detectar los sistemas que propagan enfermedades y los sistemas que crean salud. Para un real cuidado de la salud, un enfoque de sistemas estudiaría no solo el virus Corona sino también cómo se están propagando otras epidemias a medida que invadimos el hábitat de otros seres vivos. Por otra parte, ese enfoque debiera abordar las condiciones de co-morbilidad relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo debido a sistemas alimentarios industriales no sostenibles, anti naturaleza, insalubres

Frente a lo que está ocurriendo, es imprescindible desglobalizar el sistema alimentario que está impulsando el cambio climático, la desaparición de especies y una emergencia de salud sistémica. Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados propagan enfermedades. Los monocultivos propagan enfermedades. La deforestación está propagando enfermedades. La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Invita a una transición de la globalización a la localización. El reencuentro con una agricultura local, situada La localización y los sistemas alimentarios biodiversos podrían hacer crecer la salud y reducir la huella ecológica. La localización/territorialización deja espacio para que prosperen diversas especies, diversas culturas y diversas economías locales.

La filósofa plantea que en los últimos 50 años, han surgido 300 nuevos patógenos a medida que destruimos el hábitat de las especies y las manipulamos para obtener ganancias. El Coronavirus ​​ha venido de los murciélagos. Como dice Sonia Shah “cuando talamos los bosques en los que viven los murciélagos, no solo se van, sino que vienen y viven en los árboles de nuestros patios y granjas”.

Shiva afirma que “Las enfermedades se trasladan de los animales no humanos al animal humano a medida que destruimos el hábitat y los hogares de las especies silvestres, violamos la integridad de las especies al manipular animales en granjas industriales y manipular genéticamente las plantas mediante ingeniería genética con promotores virales y marcadores de resistencia a los antibióticos”.

Los sistemas alimentarios comerciales afectan la salud de manera irreversible. Además de la muerte prematura y la discapacidad prolongada, las enfermedades que resultan de dietas nutricionalmente pobres/tóxicas, están obligando a las personas a buscar atención médica costosa, que generalmente es inaccesible para grandes sectores de la población. La atención médica mercantilizada se beneficia de estas epidemias modernas, y ofrece pruebas y tratamientos intensivos en tecnología y de alto costo para los trastornos de salud que podrían y deberían haberse prevenido a partir de una buena nutrición y un ambiente saludable. La fusión de Bayer y Monsanto pone de manifiesto el mecanismo perverso que las anima, las mismas corporaciones que venden los productos químicos que envenenan también venden productos farmacéuticos como remedios para las enfermedades que producen, y financian investigaciones tendientes a averiguar cuál es el motivo por el que algunas especies se enferman y desaparecen.

 

La salud es un derecho, la regulación es una cuestión de vida o muerte: fortalecer la bioseguridad y la regulación de la salud, defender el principio de precaución y garantizar la responsabilidad corporativa es deber de los gobiernos de los Estados.

Como bien sintetiza Vandana Shiva, con el coronavirus, los gobiernos están demostrando que pueden tomar medidas para proteger la salud de las personas cuando existe un claro interés. Y por ello, este es el momento de tomar otras medidas para detener todas las actividades que nos enferman. Sabemos que la agricultura y los sistemas alimentarios industrializados globalizados basados ​​en combustibles fósiles y productos químicos tóxicos derivados de los combustibles fósiles están contribuyendo a la extinción de especies, el cambio climático y la catástrofe de enfermedades crónicas.

La emergencia de salud ha demostrado que el derecho a la salud es un derecho fundamental, la salud es un bien común y un bien público, y los gobiernos tienen el deber de proteger la salud pública. 

Vandana Shiva expresa que “necesitamos cultivar la unidad en estos tiempos donde un pequeño virus nos ha conectado en todo el mundo a través de enfermedades y pánico”. Y nos dice al oído, a cada uno/a de nosotros/as: “No permita que el aislamiento social requerido en una emergencia de salud se convierta en un patrón permanente de separación, destruyendo la cohesión social y comunitaria. No permita que el cierre de los mercados locales y de los agricultores se convierta en un cierre permanente para crear un futuro de agricultura sin agricultores en la visión de Bayer / Monsanto y alimentos falsos que destruyen nuestra salud mientras que los multimillonarios extraen ganancias de la moneda de la vida. No permitamos que las precauciones de hoy se cementen en un clima permanente de miedo y aislamiento. Nos necesitamos mutuamente y a la tierra en nuestra rica diversidad y autoorganización para crear resiliencia en tiempos de emergencia y para regenerar la salud y el bienestar”.

Esta activista del buen vivir, plantea que: “La crisis del coronavirus crea una nueva oportunidad para hacer un cambio de paradigma desde la era mecanicista e industrial de separación, dominación, avaricia y enfermedad, hasta la era de Gaia (nombre dado a la Tierra en griego), de una civilización planetaria basada en la conciencia planetaria de que somos una familia terrestre. Que nuestra salud sea una salud enraizada en la interconexión ecológica, la diversidad, la regeneración, la armonía”.

Si tuvieran interés en ampliar la información sobre el artículo de Vandana Shiva que hemos citado precedentemente, sugerimos este vinculo:

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La producción de textos, materiales de consulta, ensayos, escritos, informes que ha tenido lugar en los dos últimos meses sobre la pandemia generada por el Coronavirus es realmente notable. Desde materiales donde se fundamentan los motivos para aseverar oscuras intenciones conspirativas, a informes médicos rigurosos, y análisis exhaustivos llevados a cabo por sociólogos, antropólogos y politólogos, todo ello nos pone en la situación de tener que pensar juntos/as modos de cuidar y habitar el espacio que queremos. Con la intención de poner a disposición materiales de mucho valor que invitan a la reflexión, les dejamos vínculos para ingresar a algunos textos y producciones recientes:

  • Libro Sopa de Wuhan
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  • Texto La fiebre
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  • La compilación El futuro después del Covid 19
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Sabemos que el proceso de aislamiento social, preventivo y obligatorio, nos ha llevado a los/las educadores/educadoras a modificar nuestros modos de interacción con los/las estudiantes, por ese motivo, les comparto un video que hicieron llegar educadores/as colombianos/as de la Expedición Pedagógica “Ruta del Sol” en el que comparten el trabajo de sus estudiantes. Seguramente, tendremos la oportunidad de compartir otros materiales, producto del trabajo intenso que realizan nuestros/as alumnos/as. Sería sumamente rico, sistematizar nuestras experiencias, y evidenciar el modo en que nuestros/as niños/niñas y adolescentes se acercan, en estos tiempos, a la naturaleza.

Con este encuentro/clase llegamos al final de la primera parte de este curso. Pero los invito a seguir pensando juntos/as en una segunda parte que nos invita a profundizar temas, enfoques y aspectos de la Educación Ambiental desde la perspectiva del Pensamiento Ambiental Latinoamericano.

Textos de la clase

Agamben y ots. Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia. Editorial: ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio)

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Aranda, D. (2015). Tierra arrasada. Petróleo, soja, pasteras, megaminería. Radiografía de la Argentina del siglo XXI. Buenos Aires: Sudamericana.

Manifiesto por la vida. Por una ética para la sustentabilidad

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Merlinsky, G. (comp.) Cartografías del conflicto ambiental en Argentina. Buenos Aires: Clacso Libros

Merlinsky, G. (comp.) Cartografías del Conflicto Ambiental en Argentina II – Buenos Aires: Clacso Libros

Rossi, E. (comp.) Inmunología y Agrotóxicos. Recopilación de citas de publicaciones científicas nacionales e internacionales sobre inmunosupresión causada por agrotóxicos. Naturaleza de Derechos. 2da. Edición. Abril 2020

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Séralini, Gilles Éric. (2014) ¿Nos envenenan? Transgénicos, pesticidas y otros tóxicos. Como afectan a nuestras vidas y como se ocultan sus consecuencias. Barcelona: Ned Ediciones.

Svampa y ot. La Fiebre. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia. Editorial: ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). Abril 2020.

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Otra bibliografía

Leff, E. (2002). Saber ambiental. Sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder. México: S.XXI Editores – PNUMA

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Tonatiuh Ramírez Beltrán, Meixueiro Hernández, Rafael (Coordinadores) (2016). Once estrategias didácticas fundamentadas de la educación ambiental para la Escuela. México: Editorial La Zonámbula.

Trellez Solis, E. (2002) “La ética ambiental y la educación ambiental: dos construcciones convergentes”. Artículo publicado en Leff (Coordinador) “Ética, vida, sustentabilidad”. Colección Pensamiento Ambiental Latinoamericano. PNUMA. México.

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Otros materiales

Manuales de Educación Ambiental – Ideas y propuestas para docentes

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Cartografías del Sur – Universidad Nacional de Avellaneda – Texto Cartografías del sur. Revista de Ciencias, Arte y Tecnología

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